Escondida en un zumo détox, espolvoreada en un brownie o en una ensalada, bailando en una refrescante infusión con hojas de hierbabuena o en la “sopa crema de los deseos” de la cocinera dominicana María Marte.

Quizá aún no nos suene su nombre, pero ya desde 2016 venimos escuchando tres sílabas (mo-rin-ga) que son sinónimo de naturaleza, salud y de un importante aporte de vitaminas, antioxidantes y energía.

También apodado “árbol de la vida” (porque ofrece en sus hojas una cantidad enorme de nutrientes), se cultiva en el clima tropical y se consume desde tiempos ancestrales.

Aunque nos parezca una auténtica revolución del siglo XXI es, en realidad, un secreto muy bien guardado que, poco a poco, se va desvelando tan excelente para la salud como el chocolate negro, el aceite de oliva o la quínua.

El valor añadido está en los cultivos pequeños, en el cuidado y mimo que se da a cada árbol y cuyo resultado son hojas de un verde resplandeciente que podemos tomar en forma de infusión fría o caliente (esta última es una alternativa ideal para los días de invierno).

Apunte nutricional

La moringa contiene un conglomerado de macro y micronutrientes que sorprende: 15 minerales, 25 % de proteína vegetal y 7 vitaminas, además de un nivel alto de antioxidantes. Al no contener cafeína o teína se puede tomar a todas las horas del día, sobre todo si nos gustan los sabores herbáceos.

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