Desenrollar la masa de hojaldre sobre el papel que la envuelve y partirla por la mitad. Guardar una parte en el refrigerador.
Calentar el horno a 220ºC.
Retirar la parte dura de los espárragos y asarlos unos minutos en una sartén con 1 cucharada de aceite de oliva; dejarlos enfriar.
En una parte de hojaldre, untarla con el queso blanco. Cortar la masa en tiras de unos 2 cm más o menos y enrollar un espárrago o dos, en forma de espiral. Colocarlos en una bandeja para el horno.
Con la otra mitad de masa de hojaldre, untar una parte con el queso gorgonzola y cubrirlo con las lonchas de jamón. Doblarla sobre sí misma y aplanarla ligeramente con la mano.
Con un cuchillo afilado, cortar la masa en tiras de unos 2 cm y enrollarlos sobre sí mismo, alargándolos ligeramente con cuidado. Colocarlos sobre la bandeja de horno anterior.
Pintar los hojaldres con un poco de huevo batido con ayuda de un pincel y espolvorear las semillas de sésamo encima del hojaldre de espárragos.
Hornearlos unos 10-13 minutos hasta que estén bien dorados.