Cuando pase ese tiempo, aunque quede algo de líquido en la paella, apagamos el fuego, cubrimos con un paño de cocina poniendo sobre el arroz unas espumaderas cruzadas para que el trapo no se moje y dejamos reposar para que el arroz se termine de hidratar, absorba el líquido y quede en su punto, suelto y sabroso.