En 1494 el gobernador de Gran Canaria, Alonso Fajardo, ordenó la creación de los primeros ayuntamientos de la época en la isla. Con los pastos existentes, comenzó a llegar animales de la Península. Fernández de Oviedo afirma sobre sus viajes a Canarias que existían ya «cameros y cabritos y vacas en pie y carne salada». Es sabido de Colón llevó en algunos de sus viajes excelentes quesos canarios.

Sin embargo, en 1678 fray José de Sosa en su «Topografía», asienta que el ganado vacuno era desconocido en el archipiélago y que los antiguos canarios desconocían el modo de «quesear».

Otros cronistas destacaban después que el queso canario, tras la Conquista, comenzó a producirse en El Gusano, Pavón, El Galeote, Pavoncillo, Pico Viento, Los Roquetes, Tirma, Los Cercados, Juncalillo, Verdejo, Llano del Poleo, Artazo, Buenavista, Los Parralillos, La Solapilla, Maninidra, Cercado Grande, La Retamilla y el Inciensal. En estas zonas se produce los mejores quesos de las islas.

En el resto de las islas, la calidad es extraordinaria.