Si 2017 fue un año lleno de nuevas aperturas, cierres y sorpresas, no por ello el año que recién empieza va a dejar de traer nuevas tendencias – que si bien son difíciles de adivinar ,  analizando la trayectoria de los últimos años se pueden, al menos, anticipar.

Se recuperará lo tradicional, ganando protagonismo la cocina de siempre revisada  y dando paso a una segunda juventud de los clásicos. Los baos, ceviches y tartares seguirán presentes aunque en menor medida, siendo los productos artesanales y los pequeños productores quienes ganen protagonismo. Los restaurantes dejarán de ser solamente restaurantes, acercando la gastronomía a otras formas de ocio, fusionando cocina con música y espectáculo.

En armonía con la cocina tradicional y costumbrista, la cocina será de aprovechamiento retomando cortes menos nobles, casquería y recetas de toda la vida. Aumentará la preocupación por los alimentos sanos y saludables, respetuosos con el medio ambiente y sostenibles, dando cada vez mayor importancia al producto de kilómetro cero. En consonancia se vigilará más aun la trazabilidad de los productos agroalimentarios de las elaboraciones.

Dicho esto, se puede prever que los productos al alza serán los fermentados, encurtidos y las algas.

El poké – ensalada de pescado crudo de origen hawaiano –  se empezará a extender en los menús y cartas como en su día hicieron los baos o los tan manidos ceviches.