Maspalomas festeja a San Fernando y el Día de Canarias con un asadero de 700 kilos de sardinas y caballas

La celebración festiva del día grande de San Fernando de Maspalomas se está convirtiendo cada 30 de mayo en una cita ineludible para los parroquianos locales, los turistas y muchos vecinos procedentes del resto de la Isla

Vistiendo sus mejores galas, incluso estrenando traje como se hacía antaño, la vecindad de Maspalomas y parroquianos de San Fernando salieron este martes a la calle para celebrar en amistosa armonía la festividad de su santo patrón y, al mismo tiempo, conmemorar juntos el Día de Canarias.

A la hora de la eucaristía, en el aparcamiento del colegio viejo de Maspalomas ya se estaban cargando de leña y carbón los ocho bidones parrilleros del tradicional asadero, se salaba el pescado, se preparaban los equipos de sonido para el baile del solajero, y ya había una fila con medio centenar de personas haciendo cola esperando por el inicio del tenderete.

El asadero

En las distintas tareas de preparar el condumio, como siempre desde que se iniciaran las Fiestas de San Fernando hace ya cerca de 40 años, una tropa de treinta amigos vecinos y vecinas del pueblo comandados por Aniceto Pérez Franco, luciendo en esta edición una camiseta identificativa nueva, con el nuevo logotipo turístico promocional de Maspalomas.

El asadero no comenzó hasta que finalizó el recorrido de la procesión de San Fernando ‘El Chico’ y de la talla de la Virgen del Carmen por las avenidas de Tejeda y Tunte, y por las calles Camellero Juanito García y Lanzarote, en una comitiva custodiada por miembros de la Policía Local y Protección Civil, y encabezada por los músicos de la Banda La Salle, de Agüimes, y su cuerpo de majorettes.

En el tradicional asadero de pescado, cada miembro de la organización en su puesto y todos encomendados al cumplimiento de una misión. Incluso el alcalde Marco Aurelio Pérez y los concejales de la Corporación se arremangaron para echar una mano en la tarea de servir y repartir los platos de comida a los participantes.

Este año se ofrecieron más de 3.000 raciones de almuerzo, que se confeccionaron con 700 kilos de sardinas y caballas de El Pajar. Se sazonaron con 10 kilos de sal y se emplataron con algo más de 300 kilos de papas nuevas arrugadas donadas por Frutería Benito Álvarez de El Tablero; unos 100 kilos de pella de gofio servidos por la Tienda de Roque, el del Poblado, diestramente amasada con agüita de naciente y unos chorritos de ron para darle sabor al gusto, y cerca de 170 litros de mojo.

Para amansar el calor del asadero, donde se emplearon unos 200 kilos de carbón y casi 900 kilos de madera podada, la organización repartió 600 litros de cerveza Tropical y más de 1.500 litros de Clipper de fresa y Seven Up. Además, la comisión presidida por Benito Pérez Franco repartió entre los comensales unos 3.000 sombreros de palma donados por Hospiten. Durante la comida, los asistentes disfrutaron de una verbena amenizada por la Orquesta Leyenda Joven y el Dj local Javi Ravelo.