Siempre hemos oído hablar de la denominada Noche en Blanco, donde el comercio en general ofertaba todo un muestrario de posibilidades de cara a las fiestas de Navidad y Reyes.

Todos recordamos como La Laguna, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, importaba desde la Península dicho evento y ahora ya asentada, muchos han optado por el copiar y pegar. Ya no es sólo una noche en blanco sino muchas en diferentes municipios.

Antes, dada la cantidad de gente, era difícil caminar, parecía carnavales en día importante. Te empujaban y pisaban, si era sin querer, te pedían disculpas con el característico, ¡perdona! Las actuales se han convertido en días completos donde con la colocación de diferentes escenarios con gran variedad de artistas complementan en un principio a los diferentes negocios.

Muchos son los que piensan que la noche se ha convertido en Blanca Hostelería ya que este es el ramo principalmente beneficiado, llenando sus locales y como dicen nuestros mayores, haciendo el agosto en noviembre. En cambio, los establecimientos especializados en otras ramas, no ve la película desde el mismo prisma.

Es una noche para pasear y quedar otra vez en los bares como si se tratara de cualquier noche de fin de semana, ya que no se hace otra cosa. Es como un día normal pero con mucha gente haciendo kilómetros. Los de la mediana y pequeña empresa ven un éxito de asistencia, entrar y preguntar, los que quieras pero comprar, como que no, eso son palabras mayores. Y claro, no se vende pero hay que pagar personal extra ante la más que posible avalancha de gente. ¿Cómo lo observamos? Muy sencillo, no viendo a la gente con bolsas por la calle como en días previos a Navidad y Reyes. Podemos ver como los artesanos muestran sus trabajos y obtienen el reconocimiento de los visitantes.

Las cañitas de cerveza, ese día, a menos de un euro, todo un detalle. Algunos se equivocan al no admitir el pago con tarjeta ese día y los que ponen un mínimo por la compra, cometen una ilegalidad. Y si no, que se lo digan a otros comercios que pasan hasta céntimos, quizás estos últimos porque han negociado correctamente con su banco esta modalidad de pago. El objetivo, sin duda, vender, sumar y buen cartel para volver.

En fin, para recibir, hay que dar y todo se puede mejorar y lo malo, rectificar, que es cosa de sabios.

Bernardo Lozano Acuña

Bernardo Lozano Acuña

Escritor

Escritor, Conferenciante y Columnista de La Opinión de Tenerife