Hablando de esto, seguro que la relación es con las Islas Canarias, sin duda, la tierra del gofio.

Si desde pequeño se le quiere dar una buena alimentación a un niño, qué mejor que un buen tazón de leche y gofio. Lo ideal para empezar el día, estómago lleno para toda la mañana, o lo que es lo mismo, hasta la hora del almuerzo. Los bares no hacen negocio, ya que se suspende la pulguita de media mañana con el cortadito. Es barato y llena lo suficiente como para equipararse a una comida.

Puedes elegir entre sus variedades, como por ejemplo trigo, millo, millo tostado y hasta el famoso cinco cereales, que ha cogido mucha fama. Las abuelas no se conformaban con lo anterior y cocinaban la leche a fuego lento con el gofio al mismo tiempo que revolvían junto con el azúcar y la yema de un huevo con una finalidad, la mejor alimentación para la criatura. Si a lo largo del día, no querías comer más, no hay problema, ya que el huevo lo tienes en el estómago y el alimento también.

Así todo, hay quienes no dudan en desayunar y merendar leche con gofio. A día de hoy, son muchas las comidas de cocineros de prestigio que dan un protagonismo al gofio, producto típico que identifica a una tierra y sus costumbres. Los postres son todo un ejemplo pudiendo degustar un excelente mus de gofio, una tarta, un helado con cucurucho incluido o un sorbete.

Desde siempre es muy famosa en romerías, la pelota de gofio con almendras o nueces, pasas y miel, todo un manjar que permite hacer estómago antes de beber.

Este producto se utiliza muchas veces con fines publicitarios hasta el punto que en época de elecciones, algún partido político lo oferta con variedad de sabores en unos botes reducidos a los empresarios. Muchos no entienden este gesto, otros lo rechazan por vergüenza y finalmente están los que lo aceptan aplicando aquello de a caballo regalado, no se le miran los dientes, aunque la formación política no sea del agrado del receptor. Sea como sea, es un buen trabajo de publicidad en un momento oportuno, una forma más de llegar a la gente. Incluso alguna peña relacionada con el folclore ha decidido darle el nombre de este producto al grupo.

En fin, donde se ponga el gofio, el resto sobra.

Bernardo Lozano Acuña

Bernardo Lozano Acuña

Escritor

Escritor, Conferenciante y Columnista de La Opinión de Tenerife

Shares