¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

Con el término enfermedades cardiovasculares nos referimos a todo tipo de patologías relacionadas con el corazón o los vasos sanguíneos (arterias y venas), tales como la hipertensión arterial, la angina de pecho o el infarto de miocardio, por citar sólo las más conocidas.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo que nos predisponen a padecer este tipo de enfermedades?

Entendemos por factores de riesgo, aquellas variables biológicas o de conducta cuya presencia confiere una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad en el futuro. Algunos de estos factores pueden ser modificados, tratados o controlados (dieta, ejercicio), mientras que otros no. La edad, el sexo o los factores hereditarios no son modificables. Los factores de riesgo cardiovascular bien establecidos son: el consumo de tabaco, niveles altos de colesterol en sangre, la diabetes, las cifras elevadas de presión arterial, sobrepeso y obesidad, la falta de ejercicio físico regular (sedentarismo), los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular y el estrés.

 

¿Qué importancia tiene una alimentación saludable en el mantenimiento de la salud del corazón y los vasos sanguíneos?

Una correcta alimentación es esencial para conseguir un funcionamiento adecuado de nuestro organismo y mantener un óptimo estado de salud. El estilo de vida sedentario y el desequilibrio en la dieta son dos de las causas que contribuyen a un aumento del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. En España, la enfermedad coronaria sigue siendo la primera causa de muerte. En nuestra mano está prevenir y combatir su aparición poniendo en marcha una serie de medidas muy sencillas encaminadas a mejorar nuestros hábitos de vida.

 

¿Cuál es el modelo adecuado de dieta saludable para la población en general?

Es aquel modelo que incluye todos los alimentos (dieta variada), pero sobre todo haciendo hincapié en la ingesta de aquellos de origen vegetal (frutas, verduras, hortalizas, cereales y legumbres), consumo de pescado (blanco y azul) y un menor consumo de alimentos de origen animal (sobre todo carnes rojas y productos con gran cantidad de grasas saturadas en su composición) y aquellos que contienen mucha cantidad de azúcares (bollería, dulcería repostería, refrescos, chucherías). Asimismo ese modelo debe ser equilibrado en cuanto a la ingesta de los diferentes nutrientes, y también en cuanto a la ingesta total de energía (lo cual ayudará a mantener un peso adecuado). Es decir, comer de todo, restringiendo algunos alimentos considerados “menos beneficiosos” y todo en su justa medida. En este sentido la dieta mediterránea, recientemente nombrada patrimonio inmaterial de la humanidad, puede ser el mejor modelo a seguir.

 

¿En qué consiste la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea consiste en un estilo de vida basado en una dieta equilibrada y variada en la que predominan los alimentos obtenidos de los cultivos tradicionales de esta zona geográfica bañada por el mediterráneo, y zonas afines, como Canarias (olivo, cereales, legumbres, frutas, hortalizas..). Incluye alimentos señalados anteriormente, y se caracteriza por ser:

  • Baja en grasas saturadas (menos carnes rojas)
  • Alta en grasas monoinsaturadas (consumo de aceite de oliva)
  • Adecuada en ácidos grasos poliinsaturados (omega-6 y omega-3 procedentes entre otros del pescado azul y los aceites de semillas)
  • Baja en proteína animal.
  • Rica en antioxidantes (frutas, frutos secos, verduras y legumbres)
  • Rica en fibras. (frutas, verduras, legumbres y cereales)

 

¿Ayuda este modelo de dieta a mantener un corazón y unos vasos sanguíneos sanos?

Efectivamente ya que produce una mejora del perfil lipídico en nuestra sangre (disminuyen el colesterol-LDL y los triglicéridos, aumentando o manteniendo los niveles de colesterol-HDL); reduce la oxidación de los lípidos, disminuye el riesgo de aterotrombosis, y mejora la función endotelial y de la pared vascular. También nos va a ayudar a controlar la presión arterial.

 

¿Entonces, ayuda la realización de una dieta adecuada, y la puesta en marcha de otros hábitos saludables como el ejercicio físico, a que mejore nuestra salud previniendo entre otras, las enfermedades cardiovasculares?

Por supuesto. Es una cuestión vital para nuestra sociedad la toma de conciencia de que mejorando nuestra alimentación, en la cual las frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres, pescado y el agua deben jugar un papel preponderante frente a grasas, azúcares y proteínas de origen animal, haciendo ejercicio físico de moderada intensidad, y evitando el consumo de tabaco, de alcohol, disminuyendo nuestro stress y el exceso de sal en la comida, entre otros, viviremos MÁS Y MEJOR. Es labor de todos la concienciación y educación de la población en estas cuestiones, para evitar problemas graves en nuestra salud en un futuro cercano.

 

Consejos relacionados con nuestro estilo de vida, para mejorar nuestra salud en general y la cardiovascular en particular

Existe un decálogo propuesto por la Fundación Española del Corazón que puede sernos muy útiles la prevención de un gran número de enfermedades sobre todo relacionadas con el corazón y los vasos sanguíneos:

  1. Practicar una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada como hemos señalado anteriormente. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados no deben faltar en la cocina. Recordar: sal, azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades.
  2. Dedicar 30 minutos diarios a ejercitar el cuerpo. Elegir el ejercicio que más se adapte a la propia condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre…
  3. No fumar. Y si se fuma, ¡hay que déjarlo ya! Aun fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Debemos buscar ayuda si no podemos dejarlo solos. El médico o farmacéutico evaluará cada caso y nos aconsejará sobre cómo conseguirlo.
  4. Controlar el peso corporal. Podemos medir nuestro Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.
  5. Vigilar la grasa acumulada en el abdomen (barriga), ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.
  6. Comprobar nuestra tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si la persona es hipertensa también debe mantenerse por debajo de estas cifras. Si ya ha sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o es diabética, la tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.
  7. Revisar los niveles de colesterol y glucosa en sangre. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas las cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, deberemos consultar con un especialista.
  8. Conocer el riesgo cardiovascular y cuál debe ser el estilo de vida. Podemos acudir al médico con un examen físico y los antecedentes personales y familiares. Consultaremos todo lo que queramos: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  9. Compartir dudas y problemas. Intercambiar experiencias permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Debemos recordar también que la familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!
  10. Necesitamos aprender a controlar el estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!

 

Alejandro Silvera

Alejandro Silvera

Nutricionista

Especialista en Nutrición y Bromatología, Licenciado en Farmacia, Docente Colaborador en la ULL y responsable del Departamento de Nutrición de una gran empresa alimentaria del Archipiélago.